Nicole Urzua Ayala

martes 2 de enero de 2007


Nicand Bathory


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Nombre Real:
Nicole Urzua Ayala

Nacionalidad:
Chilena

Contacto:
Fotolog

Bio:
Soy de chile. Tengo 18 años.
Soy autodidacta, escribo mas o menos desde los 9 años.
En los ultimos 4 años me he dejado llevar mas por la tendencia gotica, y eso ha influido tambien en los textos.
Tengo mas de 500 textos hechos, con tematicas como la depresion, el amor, el dolor, y la desesperanza.
he participado en cuanto concurso ha aparecido en mi pais, pero siempre he quedado sólo como preseleccionada.
Muchos de mis lectores, me ven como una ayuda sicologica pues expreso lo que ellos no logran decir.

Poesia:

En tu pasado, subsistí.
Subsistí en aquel escondrijo de tus viejas evocaciones,
Viejo desván de todo lo olvidado.
Me convertí en un juguete que ya fue usado
O en el dulce que termina por empalagar.
Subsistí a pesar de tener los brazos hechos trizas,
Como un espejo roto después de vislumbrar
La cruel verdad, de lo que soy.
Más, sé que me convertí en una dama narcisista
Y eso terminó por dilapidar nuestras uniones.
Fisgoneo mi sonrisa en paredes ambiguas,
Como niña curiosa buscando entre las arenas un tesoro.
Soliloquios que mi boca murmura,
Han sido afectados por esta locura.
No hay mortajas que acunen mi alma
Ni versos ajenos curando mis alas.
Me convertí en líricas oxidadas para ti,
En libros polvorientos, nuestros momentos.
Todo lo que construimos,
Ahora ha sido arrastrado por el mar traicionero.
Más sé que soy la culpable,
Del fin de nuestros días excelsos.
Porque yo fui, quien se deslizó en otro par de labios,
Pero, cegada estaba por mis egocentrismos.
No supe ver que el ente perfecto para mi,
Estaba frente a estos sentidos de mujer estólida.
Abandono mi sitial en tu polvoriento altillo,
Y emprendo un camino lejos de esta vida tangible

Palabras jamás salidas de tu boca.

Susúrrame vida mía, un perdón.
Antes de desplegar mis frágiles alas…
Ya no logro lidiar con tu traicionera canción.
Melodía fina y sublime a mis sentidos, ahora sólo convertida
En la daga mortal.
Susúrrame, un “te amo”.
Antes de que las rosas del jardín terminen de marchitarse…
Como lo hacen mis entresijos,
Trémulos por tus insidiosos movimientos.
Estremecido mi mundo, en medio segundo.
Esfumada aquella sonrisa, en una vuelta hacia ti.
Susúrrame, caballero mío.
Que todo permanece en su perfecto estado.
Porque en este crepúsculo solitario,
Mi cadáver ya ha sido traspasado por el frío.
Desearía tener certeza de que nuestros sueños siguen enlazados,
Y de que aquél desliz fue parte de un fatídico espejismo.
Susúrrame, que todo esto ha sido sólo un mal sueño…
Que estoy a un paso de desafiar mis miedos.
Dedos tentados por el dolor acunado en el alma,
Lentamente van jugando con cada arteria
Que solloza entre recuerdos.
Susúrrame, un “descansa en paz”…
Porque me he rendido frente al presente.-
Voy desprendiéndome…
Y dejándote la senda libre para cometer mil crímenes,
En otras entrañas.
Susurra por piedad, arrodillado sobre mi lápida.
Que la culpabilidad terminara por aniquilar tus expectativas de futuro.-
Más aún, mi esencia no te dejara respirar…
Te amo, te amé
Y te amaré,
A pesar de que hayas sido la causa de mi ocaso

Hoy… Juego yo.

Hoy…
Camino entre empolvados suburbios con aromas a antigüedad.
Desvarío sobre tus médulas que ya no son mías.
Y tu descalabrado intento de atormentar
Mis días de mustia poeta.
Avanzo por inercia, acallando los agudos gemidos
De mi alma viciada.
Hoy…
Torturo mis alas para sentir el dolor aún más de cerca,
Porque aunque no quiera siempre caigo en declararme culpable
En tu juicio maléfico.
Escondo aquellos sueños, que en pasado me mantuvieron viva
Tan sólo porque he dejado de creer.
Hoy…
Una umbría mortaja cubre la habitación,
Despertando macabros instintos.
Magullo mi piel, para disimular entre aquella dulce sangre
Sufrimiento y arrepentimiento.
Pisoteo reminiscencias porque son sólo porquería
Mientras, termino de secar las lágrimas guardadas en mis entrañas.
Hoy…
Borro de mi conciencia tus últimos vocablos,
Más, ahora diviso que fueron farsas disfrazadas de amor.
Siento repulsión por tu silueta ensombrecida, por tus danzas superficiales

Desdibujar el pasado.

Desdibujar momentos que hieren…
En el perfecto instante en que sus noctámbulos labios
Me ilusionan nuevamente.
Y logro creer en un firmamento utópico,
En un eterno crepúsculo en que aquellas sudadas pieles se unan.
Deseando no despertar ante las ruinas
Que han quedado de ese amor que lucía tan dulce y único.
Desdibujar los errores cometidos…
Al asumir que su respiración ya no se oye entre galerías,
Que su voz dejó de balbucear te amos en mi cuello.
Y que su mirada no pertenece a estas desgarradas retinas.
Que aquel príncipe no se deslizara entre mis sinuosidades
…Que no volverá a ser parte de mi función rutinaria.
Desdibujar las lágrimas guardadas en estos entresijos…
Para encontrar la forma de ponerme de pie,
Sin llagas en estos brazos
Ni cargas paradójicas sobre mis hombros.
Mirarme en el espejo, una y mil veces
Para reparar lo incorrecto.
Y retomar las páginas del libro de mi enmarañada vida.
Desdibujar mis pasos de princesa fenecida…
Procedo a adherir las migajas que quedaron de nuestro castillo,
Para comenzar otra vez, y hacerme dueña de su boca
Hasta el fin de los tiempos.
Escribo desde el piso, y alzo mis dedos para alcanzar su cielo.
Que yo ya no deseo permanecer sin fuerzas
Ni bañada en infinitos sollozos agridulces.
Desdibujar todo lo amargo que conservo…
Y dejar que aquello repose bajo epitafios fúnebres.
Porque las mortajas que creo para los próximos amaneceres,
No deben tener rencores ni mentiras,
Ni gritos acallados por temores.
Cada minuto será vivido intensamente
Como si fuese el último soplo de mi subsistencia terrenal.

Cortesana vestida de sombras.

Vestida de luto…
Preparada la ultima taza de café, sin azúcar
Para que mi cuerpo se inunde de amargura.
Amargura, fresca e impura
Que bañe estos brazos frágiles y abatidos.
Sigilo oportuno rodeando los rincones,
De mi alma amedrentada.
Vestida de luto…
Espalda desgarrada, por el peso del pecado sepulcral.
Silencio esclavizando mi certeza, mi verdad.
Entrego en partículas el alma, y el cuerpo convertido en cenizas
A esta enmarañada perennidad.
Mientras avanzo entre tierras mojadas,
Que llevan a mi futuro hogar…
La necrópolis donde nuestros cuerpos logran descansar.
Vestida de luto…
Recostada sobre el diván,
Un par de sinfonías extenuando mis sentidos.
Mientras intento olvidar las danzas hipnotizantes
De aquel miserable truhán.
Cuestionándome si valió la pena concederle
Mi vida de menguada damisela.
Vestida de luto…
Disuelvo utopías recordando la imagen,
Del añejo crepúsculo que nos unió.
Sucumbo en un juego de nociva ambigüedad…
Trastornada conciencia, la suya
Y a pesar de asumir su locura
Permanecí ciega, en aquel salón
Amándole más que el día…
…Anterior.
Vestida de luto…
Acepto el martirio de aquello llamado “soledad”
Trago poquito a poco sus soliloquios,
Que escinden mis encaprichadas médulas
Y penetran suave pero dolorosamente…
…En el corazón.
Caigo, y esta vez no me pongo de pie.
No hay fantasías que alimenten esta iracunda esencia.
Me derrumbo,
Anhelando encontrar eterna siesta.

Publicadas por Lombriz a las 2:06:00 PM  

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